Unos pocos años atrás, las redes eran algo que sólo se aplicaba a las computadoras y, por lo general, pensar en ellas era imaginar una maraña de cables. Actualmente son pocos los hogares que siguen utilizando redes cableadas, y no son solamente las PC las que se conectan a ellas, sino también otros dispositivos: desde teléfonos celulares e impresoras hasta computadoras y televisores.

Toda la infraestructura de una red hogareña comienza con un dispositivo esencial: el router. Normalmente tiene dos funciones: por un lado ejecuta el rol de Proxy (recibe los datos de Internet y los distribuye entre los equipos que se conectan a él) y, por otro, dirige el tráfico de datos entre los equipos de la red.

La señal de la red wifi tiene un alcance teórico de alrededor de 100 metros, pero, en realidad, con paredes de por medio, no suele superar los 30 metros. Para tener acceso a la red en lugares alejados de la casa existe el Access Point: toma la señal y la transmite para incrementar el alcance.

Además de las computadoras, existen muchos dispositivos que pueden conectarse a una red wifi en el hogar. Por ejemplo, si conectamos una impresora a la red tendremos la posibilidad de imprimir desde cualquier lugar de la casa. Gracias a los protocolos estandarizados, no sólo imprimiremos desde una computadora; también desde un smartphone, por ejemplo.

Recursos compartidos

La configuración de los clientes tampoco es compleja. Si se usa algún tipo de encriptación en la red se deberá crear la conexión y luego introducir la contraseña especificada en el router. Una vez conectados, los clientes pueden compartir sus recursos.

En el caso de una PC, es posible compartir carpetas o impresoras locales (si es que no se cuenta con una impresora wifi). En ambos casos, el proceso es similar y se encuentra muy simplificado en las versiones recientes de Windows.

Más simple que nunca

También es posible compartir todo tipo de contenido multimedia por medio del protocolo DLNA. Justamente, este protocolo se está convirtiendo en la estrella de las conexiones de red inalámbrica hogareñas. DLNA es el acrónimo de Digital Living Network Alliance (en castellano significa Alianza para la Vida Digital en Red). Su objetivo es simplificar al máximo la tarea de compartir contenidos multimedia.

Dentro de una red DLNA se encuentran dos tipos de dispositivos: servidores y clientes. Los servidores son aquellos que ingresan el contenido multimedia para que queden a disposición de los demás equipos. Los clientes son los que pueden acceder al contenido compartido por los servidores.

Por lo general, cualquier computadora con el software adecuado funciona como servidor DLNA. Microsoft lo adoptó en el Windows Media a partir de la versión 11 (puede funcionar también como servidor de un smartphone, de un reproductor de Blu-ray, de los discos de red NAS, de los sintonizadores satelitales, de las consolas de videojuegos, de las cámaras digitales y de los centros multimedia).

Los clientes DLNA pueden ser teléfonos inteligentes, televisores, proyectores, consolas de videojuegos, impresoras y, obviamente, cualquier computadora con software compatible.

En el caso de los televisores, la mayoría de los de alta gama que se venden en la actualidad (sobre todos los que utilizan la tecnología de pantalla LCD o LED) son compatibles con el protocolo.